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La Ciudadanía No. 20

Ha comenzado a circular La Ciudadanía No. 20 correspondiente al mes de enero de 2020. En esta edición les traemos: La posición del PAC so...

7.16.2020

Breve análisis de la formación de la Coalición Nacional

Por Federico Ilich

1. ¿Una amalgama de organizaciones? 

Una frase archiconocida dice que “la unidad hace la fuerza”, expresando que al unirse sectores diversos aumentan su potencia y su radio de acción. Indudablemente que es cierto, con una salvedad: si las fuerzas que se unen no tienen objetivos claros y sólo es para aparentar, el proceso unitario más bien podría generar debilidad y no enrumbarse hacia ningún lado. 

La UNAB y la Alianza Cívica, utilizando el criterio de que el pueblo y la comunidad internacional demandan la unidad de la oposición, han procedido a conformar, junto a otros actores políticos, lo que hoy conocemos como la Coalición Nacional (CN). Esta Coalición Nacional está formada por la UNAB (que no ha dejado de ser una amalgama de pequeñas agrupaciones espontáneas, movimientos en ciernes y ONG, supuestamente autónomas); la Alianza Cívica (cuya característica principal es representar los intereses de los grandes empresarios); el Partido Liberal Constitucionalista (partido zancudo que se ha caracterizado por establecer aciagos acuerdos con el FSLN); el Partido Restauración Democrática (mini partido zancudo de reciente formación con la venia del CSE orteguista); el partido Fuerza Democrática Nicaragüense (mini partido creado con vestigios de lo que fue el movimiento de la resistencia, alguna vez aliado de Ortega), el Movimiento Campesino (un movimiento social protagonista importante de las jornadas de abril, pero seriamente golpeado en sus estructuras por la represión orteguista) y una representación estudiantil (delegados de otro movimiento social incipiente, cuya representatividad es seriamente dudosa). En fin, una yuxtaposición de grupos con capacidades, intereses, atribuciones, campos de acción y responsabilidades diversas. Sus principales características son la diversidad de intereses, pluralidad de pensamientos y la dispersión. 

2. El programa de la Coalición Nacional 

Los propósitos u objetivos (su programa) de la Coalición Nacional están expresados en su “Misión”: 

  • Transitar de la dictadura a la democracia con elecciones libres, transparentes,  con observación irrestricta nacional e internacional en las que los ciudadanos puedan elegir a sus autoridades nacionales, regionales y municipales para acceder al poder. 
  • Construir una Nicaragua con sólida institucionalidad democrática con justicia, sustentada en el Estado de Derecho, el respeto de los derechos humanos y de la soberanía nacional. 
  • La formulación de una agenda de nación que promueva un modelo de desarrollo político, social, económico, pluriétnico y pluricultural incluyente, equitativo, pertinente, y sostenible, con igualdad de oportunidades sobre la base de la representación y diálogo de los diversos sectores de la sociedad y todas las regiones del país. 
  • Promover la inversión nacional e internacional a fin de incrementar el empleo formal y digno, la reducción de la pobreza a través del impulso productivo y económico de la nación, la dinamización de todos los sectores económicos mejorando sustancialmente la calidad de vida de los nicaragüenses a través de inversiones en los sectores salud, educación y una seguridad social incluyente y de calidad. 
  • Combate frontal contra la corrupción y el nepotismo, promoviendo la cultura de la transparencia. 

El aspecto medular del programa se circunscribe al primer punto, el resto son objetivos de relleno que pueden ser expresados por cualquier político demagógico, ya que son generalidades. El propósito del primer punto se expresa como el “transitar de la dictadura a la democracia con elecciones libres, transparentes, con observación irrestricta nacional e internacional”

Es decir, todo el accionar de la Coalición Nacional se realizará en función de librarnos de la dictadura a través de elecciones libres, transparentes, etc. Poniendo las cosas al revés. Porque la verdad incuestionable es precisamente lo contrario; solo pueden haber elecciones libres si previamente nos deshacemos de la dictadura, o dicho en sus términos: solo se puede “transitar a la democracia” extirpando primero el cáncer de la dictadura. 

Todo el enfoque del protocolo de la Coalición Nacional está en función de una estrategia electorera para salir de Ortega, es decir, de una estrategia inviable.  

La táctica fundamental en la implementación de esta estrategia lo constituye la negociación con la dictadura de las reformas electorales, donde se pretende obtener concesiones de la dictadura a partir de la presión internacional. De igual manera que Iniciativa por el Cambio, cuya apuesta (por eso suplican) consiste en que la “comunidad internacional” lleve a efecto acciones, incluido un operativo militar, que saque a Ortega del poder e instaurar su “gobierno de transición”, la Coalición Nacional apuestan a que la “comunidad internacional” presione a Ortega para que éste ceda en las reformas electores para que pueda otorgar “elecciones libres, transparentes, con observación irrestricta nacional e internacional”. Ambos no proponen a la ciudadanía un plan de lucha contra la dictadura y en favor de la democracia. 

3. Una organización disfuncional  

Como no es una alianza para luchar y movilizar a la población y mediante la presión popular salir de la dictadura, crearon una estructura organizativa federativa, otorgando igual representatividad a organizaciones con disímiles capacidades y potencia política. Se parte de que es un acuerdo entre iguales, lo cual constituye una tremenda falsificación de la realidad.  

Con la estructura organizativa federativa se pretende que cada organización mantenga su autonomía, aunque contradictoriamente se deben crear estructuras de base comunes (los comités municipales y regionales) pensados desde una óptica electorera. Esa es una contradictio in adjecto, por cuanto las estructuras de base comunes sólo son posibles en una organización política centralizada, con una concepción política homogénea y una dirección política que tiene legitimidad entre quienes la integran. Con agrupaciones que tienen autonomía política, financiera y organizativa, la creación de organismos comunes es misión imposible, pues el principio de autonomía permite a sus integrantes actuar de manera diversa e impiden su funcionamiento. 

El puesto clave dentro de toda esta arquitectura organizativa será la del secretario ejecutivo, que posiblemente será designado a Juan Sebastián Chamorro. Digo esto por cuanto el funcionamiento rotativo de las coordinaciones, la toma de decisiones por consenso (otorgando capacidad de veto a cada organización miembro), la atomización de la participación ciudadana a través de comisiones unifuncionales y comités municipales y departamentales con los mismos o más vicios (igualitarismo, rotación por sorteo de las coordinaciones, toma de decisiones por consenso, etc.) del comité nacional, conllevarán a que las decisiones se tomen burocráticamente en el puesto de quien maneja los recursos, y este será indudablemente el Secretario Ejecutivo o el gerente.  

Por otro lado, conociendo el carácter clientelista y oportunistas de algunas de las organizaciones participantes es evidente que se darán problemas por la repartición del pastel que consiste, entre otros, los recursos externos que se espera aportarán para construir y fortalecer la Coalición Nacional. Ya no digamos cuando se inicie la pugna por la selección de cargos de elección popular. Por lo que todo indica que la Coalición va a ser disfuncional y se despedazarán entre quienes la integran más temprano que tarde. 

4. Una alianza excluyente 

Otro elemento que expresa el carácter retardatario de la Coalición es que está concebida como una fuerza excluyente, una especie de organismo de carácter monopólico en lo político. Y, aunque tímidamente plantean la posibilidad de que otras organizaciones políticas puedan integrarse, ponen una limitación inconcebible para fuerzas que se denominan democráticas y que están luchando contra una dictadura corrupta y totalitaria. 

Sorpresivamente los integrantes de la Coalición han reglamentado que las fuerzas políticas con derecho a integrarse en su seno son las fuerzas zancudas, o sea, los partidos tradicionales con personería jurídica. Pues, ¿quiénes son los que tienen personería jurídica?: el PC de Alfredo César, CxL y otros zancudos ahora extintos por sus componendas. Y, como corolario, proponen como condición que el corrupto CSE sea quien otorgue las credenciales (personería jurídica) para ser parte de la Coalición. Contradiciendo el clamor popular por desconocer toda actuación de este CSE por venal y parcializado. 

5. Las fuerzas emergentes poniendo la carreta delante de los bueyes  

Las dos fuerzas emergentes de las jornadas de abril han sido incapaces de estructurarse como organizaciones políticas. A pesar de haber contado con el tiempo suficientes y con recursos han sido incapaces de constituirse como alternativa política de los autoconvocados. Siguen sin contar con organismos de base debidamente integrados y centralizados organizativa y políticamente. Ambos siguen siendo una amalgama de organizaciones autónomas (movimientos sociales a veces diminutos y ONG, en el caso de la UNAB, y movimientos sociales y representantes de las cámaras empresariales, en el caso de la Alianza Cívica) careciendo de estructuras políticas de base propias y diseminadas a lo largo y ancho del país. Teniendo esta carencia fundamental, y posiblemente presionados por fuerzas externas, se aventuraron a conformar la coalición con las organizaciones mencionadas en el apartado inicial de este documento. Sin estar estructurados como agrupación política se aventuraron a conformar una alianza electoral de mediano plazo, es decir, pusieron, a mi parecer, la carreta delante de los bueyes. 

Los hechos indican que tanto la UNAB como la Alianza Cívica se dedicaron a conformar una instancia al estilo de la mejor ONG social, lo que corresponde a la formación de sus propios integrantes, para promover reformas electorales. De ahí la imposibilidad de dar a esta lucha un carácter político-social, porque si la dirigencia de la UNAB y la Alianza Cívica, como fuerzas emergentes y, posiblemente, legítimas, tuvieran alguna mínima formación política-partidaria debían constituir su opción política, debidamente estructurada y cohesionada como fuerza política autónoma, con su programa, sus estatutos, sus estructuras y su dirección política. Y a posteriori establecer las alianzas para fines y objetivos concretos, precisos, de corto y mediano alcance. Por ejemplo, para luchar por la libertad de los reos políticos, o bien para impulsar un paro nacional para demandar la apertura democrática, y/o bien para negociar unas reformas electorales si se miraba factible arrancarle concesiones importantes a Ortega en la perspectiva de la democratización del país. Asuntos puntuales, donde cada movimiento político concreto aporta según sus capacidades y su fuerza. Pero, claro, sólo refleja lo que llamarían el deber ser

En tanto que la Coalición Nacional recién formada parece ser una alianza estratégica de las cúpulas, casi fusión, de dos grupos emergentes que no terminan de estructurarse, con otros actores políticos y sociales, expertos en componendas y pactos, con concepciones contrapuestas, con estructuras independientes y autónomas (sus propias tiendas de campaña) e, inclusive, con objetivos políticos diversos (más definidos por sus intereses creados).  

En resumen, la Coalición Nacional es una figura organizacional hibrida con características federadas que complicará su funcionamiento y los procesos de toma de decisiones; está orientada a manejar una agenda electorera y trata de disimular el hecho de no constituir una opción desafiante al régimen para tumbarlo y remplazarlo; y es una organización excluyente y monopólica, dado que cierra puertas y construye muros que limitan su fortalecimiento como opción política. Todo parece indicar que esta “alianza estratégica” está destinada al fracaso. 

1.04.2020

PAC propone convertir a la UNAB en movimiento político

Encuentro de fin de Año del Partido Acción Ciudadana

En un encuentro de fin de año de militantes, simpatizantes y amigos del Partido de Acción Ciudadana (PAC), realizado el sábado 28 de diciembre, para hacer un balance de lo recorrido por el año que concluye,  los primeros en llegar, antes que cualquier invitado, fueron camionetas con antimotines. Los organizadores pusieron una imprecisa dirección del evento, pero uno se orientaba cuando miraba los 24 efectivos desplegados frente al local. 

El PAC es miembro de la Unión Nacional Azul y Blanco (UNAB) por tal razón se brindó un informe de la política de alianza y presentó a su candidato al Consejo Político de la UNAB con veintiseis nominados más. Carlos Molina Marcia goza de larga carrera política partidaria como dentro del movimiento obrero. Periodista, docente e investigador, cuyos principales temas investigados están relacionados con la juventud, mujeres, campesinado e indígenas. Actualmente es Secretario de Comunicación del PAC.
A juicio de Carlos Molina, la UNAB se maneja más bien como ONG, por lo cual la propuesta es que se convierta en una organización política encaminada hacia una opción de gobierno. Un partido político como organización del pueblo que se prepare para la toma del poder político. Una vez electo dentro del Consejo Político, Molina se compromete a proceder a organizar los territorios con las fuerzas que se encuentren en cada escenario.


LIBERTAD PARA LOS PRESOS POLÍTICOS


Kirla Robles brindó un informe de la campaña de solidaridad con tres presos políticos del PAC, ellos son: María Guadalupe Ruiz Briceño (Miembro de la Comisión de Movilización del PAC ante la UNAB), Bernardo José Ramos Galo (Miembro del departamental Managua del PAC) y Raití Ayapal Salazar Canales (hijo del miembro Departamental PAC). Estas familias no están solas, estamos en la búsqueda de una ruta solidaria que se mantenga mientras ellos y ellas estén presos injustamente, dijo.

POR UN GOBIERNO DE TRANSICIÓN


Moisés Hassan, dirigente del PAC sostuvo que el objetivo es expulsar a la pandilla del poder, no simplemente de la Presidencia. Segundo. iniciar un proceso para que se instale un gobierno con una política de respeto a la dignidad de las personas, a las libertades fundamentales y a los derechos del ser humano. Entre los medios disponibles para alcanzar esas exigencias enumeró las movilizaciones, paro nacional (que no ha tenido eco), desobediencia civil, uso de las redes sociales y desde luego con el accionar de la comunidad internacional.  Hassan visualiza dos posibilidades. Una, la ruta electoral con Ortega en el poder y su pandilla participando en las elecciones, la cual sería degradante, por la baja calidad moral de ésta y por la implícita aceptación del inevitable fraude. La otra es la instalación de un gobierno de transición, seguida por el desmantelamiento de la dictadura para crear las condiciones  de elecciones libres, garantizadas y convocatoria a una constituyente para construir una nueva Nicaragua.


ILEGITIMIDAD DEL GOBIERNO


Sobre la cantidad de invitados, “de casa llena”, según la capacidad que tiene el céntrico local. Quienes tomaron la palabra se centraron en sus territorios Masaya, León, Chinandega y de varios distritos de Managua. Desde luego un tema dominante fue la personería jurídica del PAC que se encuentra en litigio en el Consejo Supremo Electoral, remitido el caso por la Corte Suprema de Justicia desde el 2015. La salida por la ilegitimidad del gobierno fue otras de las respuestas de los ciudadanos presentes. Se habló de varios métodos de acciones de protesta cívica, incluida una vigilia. Desde luego apoyo y aplausos a la propuesta presentada por Hassan, quien tuvo que responder a la pregunta política más difícil de su vida, que le hizo un ciudadano de Masaya: si era legítimo su nombramiento como miembros de la Junta de Reconstrucción Nacional que asumió el poder político tras la insurrección armada de 1979. “Yo estaba en un frente de guerra, no sabía que me habían electo, desde luego fue una elección viciada desde un inicio, aceptó el dirigente.


ENCUENTRO NACIONAL DE LA UNAB - 19 DICIEMBRE


El pasado 19 de diciembre se realizó el Encuentro Nacional de la UNAB por la libertad de los presos políticos. Sin lugar a dudas, la UNAB constituye hoy por hoy, como expresión de las fuerzas autoconvocadas, la principal fuerza política a nivel nacional. La UNAB encarna las aspiraciones profundamente democráticas del pueblo nicaragüense y posiblemente la esperanza de una renovación del quehacer político, una alternativa nueva y una ficha de cambio a las alternativas políticas tradicionales que, con sus componendas, han desprestigiado el accionar político en nuestro país.

El Partido de Acción Ciudadana (PAC) considera que es un imperativo urgente el que la UNAB se constituya como una organización política que debe dirigir la resistencia de nuestro pueblo ante los embates represivos de la dictadura y, en su momento, si las circunstancias lo demandan, en el núcleo fundamental de una gran coalición electoral para enfrentar y desembarazarnos de la dictadura orteguista.



REUNIÓN DEL CONSEJO NACIONAL DEL PAC


El Partido de Acción ciudadana se ha programado  la realización del  CONSEJO NACIONAL DEL PARTIDO, con el propósito de discutir y aprobar las líneas de acción que el Partido implementará el próximo año y para tensar las fuerzas y trabajar organizativamente en pro de la realización de la Asamblea Nacional o Congreso Nacional en donde se  aprobará el programa actualizado del Partido, reformas necesarias a los estatutos y se llevará a efecto la elección del Comité Ejecutivo Nacional que dirigirá los destinos del Partido en los próximos años.

CAMPAÑA DE SOLIDARIDAD CON PRESOS POLÍTICOS

El Partido Acción Ciudadana está impulsando una CAMPAÑA denominada “SOLIDARIDAD PARA NUESTROS PRESOS POLITICOS”, que tiene como objetivo fundamental proveer recursos necesarios para que nuestros secuestrados puedan hacerle frente de la mejor manera posible al cautiverio y privación de libertad que actualmente padecen. La campaña persigue recolectar ayuda en especie, principalmente alimentos y bienes de uso personal (jabón, pasta de diente, desodorante, etc,) para hacérselas llegar, en un inicio a tres de nuestros secuestrados cuyos nombres son: María Guadalupe Ruiz Briceño (Miembro de la Comisión de Movilización del PAC ante la UNAB); Bernardo José Ramos Galo (Miembro del departamental Managua), y Raití Ayapal Salazar Canales (hijo de un miembro del Departamental de Managua PAC). Esperamos que la militancia y los amigos del PAC contribuyan aportando recursos a nuestros presos políticos que son ejemplo de entrega y lucha por conseguir una Nicaragua en Libertad y en Prosperidad.

LA CRISIS POLÍTICA EN BOLIVIA


Lo acaecido en Bolivia, tal como lo sucedido en Chile, Colombia, Nicaragua, Ecuador, se ha llevado a cabo bajo el asombro de políticos, politólogos, periodistas y todo el conjunto de creadores de opinión pública a lo largo y ancho de nuestra américa latina. El abandono súbito del poder de un presidente exitoso producto de la presión popular y la presión militar ha ocurrido en un país donde predominaba la “calma social”, con el mayor índice de crecimiento de Latinoamérica y  con el más bajo nivel de delincuencia en la región. Solvente, sin deudas con el FMI. Con una disminución histórica de la pobreza y unas mejoras históricas en salud y educación. Un Estado que se había declarado “Estado plurinacional”, en el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios. Con recursos muy apetecidos en la época actual, como el Litio cuyos yacimientos  comprenden el 70% del litio de la región. Es decir, lo sucedido en Bolivia es una especie de “caída de un rayo en cielo sereno”.

La salida de Evo Morales del poder tiene varias interpretaciones. Una que expresan las fuerzas que le adversan. Estos sostienen que su renuncia fue producto de la presión popular ante las irregularidades cometidas en un proceso electoral, en donde el conteo de los votos fue deliberadamente interrumpido para adjudicarle fraudulentamente el triunfo a Morales en la primera vuelta, por tanto su salida es legítima.

La otra interpretación, sostenida principalmente por los seguidores o quienes apoyan a Evo Morales,  expresa que lo que hubo en Bolivia fue un golpe de Estado descarado que se concreta en la sugerencia que le hicieran los militares para que renuncie Morales, acompañado de una huelga del cuerpo policial, quienes se niegan a reprimir, en los momento más críticos de las movilizaciones de protestas contra Morales después que hubiera sido declarado por el Tribunal Supremo Electoral como ganador de las elecciones en primera vuelta.

La realidad es que Evo presentaba serios inconvenientes de popularidad para ganar en primera vuelta y al mismo tiempo se habían fraguado aviesas intenciones para despojarlo del poder. La  combinación de estos dos  factores generó la crisis y la situación de inestabilidad que actualmente se vive en Bolivia.

Después de 14 años de gobernar la popularidad de Evo había decrecido, se había mermado, inclusive en las zonas donde su popularidad era mayor, como es el caso de algunos territorios indígenas. En ello habían influido el irrespeto a la voluntad popular al no aceptar, e instrumentalizar al Tribunal Supremo de Justicia para ello, los resultados de un plebiscito en donde la mayoría del pueblo boliviano le decía no a la reelección y en segundo lugar la represión policial en 2011 de una movilización indígena que marchó contra Morales para protestar contra la construcción de una carretera que atravesaría una reserva natural protegida. Al momento de las elecciones Evo Morales no estaba en su mejor momento de popularidad y si no se atisbaba una derrota en la primera vuelta, era muy posible que en el balotaje pudiera ser derrotado. Se especula, y decimos se especula porque no se ha comprobado con contundencia, que para evitar el balotaje Evo, a través del Tribunal Electoral, impulsó una serie de irregularidades en el conteo de los votos para adjudicarse la victoria en la primera vuelta.

Sin embargo, no puede dejar de soslayarse que a la par de los errores cometidos por Evo en su gestión gubernamental, también estaba en marcha una conspiración para echarlo del poder y no precisamente por sus errores, sino más bien por sus aciertos. En 2006 Evo Morales procedió a nacionalizar los hidrocarburos, convirtiéndose en la piedra angular de su política. Ello le permitió  obtener ingentes recursos para impulsar una tasa elevada de inversión pública, que fue decisiva para la tasa de crecimiento económica boliviano, el más alto de Latinoamérica en los últimos 12 años. Como todos sabemos, esto de las nacionalizaciones no son bien vistas por las fuerzas tanto externas como internas, que promueven lo que se ha llamado  “neoliberalismo” o “capitalismo salvaje”.

A ello había que sumarle que Bolivia cuenta con la mayor reserva de litio de la región y una de las reservas más grandes del mundo. El litio es la principal materia prima para fabricar las baterías de los automóviles eléctricos, por lo que tiene una alta demanda potencial y es un recursos geoestratégico tan o más importante que el petróleo. El gobierno de Evo Morales había concertado acuerdos con empresas alemanas y chinas para la explotación de este importante recurso, cuyos mercados principales iban a ser Asia y Europa.

Precisamente a inicios de octubre la región de Potosí se vio envuelta en una serie de protestas organizadas por el “Comité Cívico” de Potosí (los “Comités Cívicos” son los organismos dirigidos por el fundamentalista religioso Luis Fernando Camacho a través de los cuales se realizaron las movilizaciones contra Evo en el período post electoral) obligando a Evo a derogar el decreto mediante el cual se había conformado una empresa mixta alemana-boliviana para exportar litio a Europa.

De ahí que nos atrevamos a concluir que en la caída de Evo del poder en Bolivia influyó de manera determinante, además de sus errores y su desgaste político, una conspiración bien fraguada por fuerzas internas y externas interesadas en recuperar el control, mediante la privatización, de la explotación de los hidrocarburos y la explotación de Litio en los años venideros.

Como era de esperarse con la salida de Evo, casi de manera inmediata se instaló un gobierno cuya legitimidad tiene, como mínimo, un altísimo porcentaje de duda. La vicepresidente del parlamento boliviano sin quórum suficiente en el parlamento se autodenominó presidente de Bolivia, con el apoyo de los militares, la policía que días atrás se había declarado en huelga.

La crisis en Bolivia apenas comienza y es evidente que existen fuerzas internas y externas que dirigirán su accionar en pro de la reprivatización de los hidrocarburos y el control de los yacimientos de Litio. El conflicto político y social por el control de esos recursos  ya está planteado y se desarrollará vertiginosamente en los tiempos venideros. ¡A eso pónganle sello!

Nuestra tarea urgente es:

¡ORGANIZARNOS  PARA  RESISTIR  Y  VENCER!

Asdrúbal Medina

1. Persiste el equilibrio catastrófico
A pesar de la despiadada represión implementada por la dictadura que incluye detenciones arbitrarias y asesinatos selectivos, el sentimiento de rebeldía e indignación que generaron los sucesos de abril en la mayoría de nuestro pueblo sigue intacto. El movimiento campesino, el movimiento estudiantil y la población en su conjunto parecieran esperar un momento propicio para desencadenar una movilización sin precedentes que le daría el golpe definitivo a la dictadura que actualmente oprime a toda la sociedad nicaragüense.

La dictadura ha sido incapaz de recuperar hegemonía y legitimidad dentro de la sociedad nicaragüense y se mantiene a punta de palo y plomo. La represión indiscriminada es el único argumento de que dispone para seguir usurpando el poder en Nicaragua.

Sin embargo, las fuerzas opositoras no encuentran todavía el camino que las conduzca hacia la victoria. Ni Ortega puede derrotar a la pujante revolución democrática que le atosiga, ni la revolución democrática ha podido derrotar a Ortega. Se vive lo que se podría denominar un equilibrio catastrófico, ya que cada día que pasa en estas condiciones se hace más difícil y penosa la vida para la población nicaragüense y todo parece indicar que nos conducimos hacia el abismo económico y social.

Quienes dirigen a las principales fuerzas opositoras del país han delineado como las principales herramientas políticas a utilizar en esta lucha la presión pacífica interna y externa y las negociaciones con la dictadura para generar una salida electoral y constitucional que nos permita desembarazarnos sin violencia de la terrible pareja que gobierna en nuestro país.

Sin embargo, los mecanismos de presión pacífica no han sido tan efectivos. La posibilidad de movilizarse del pueblo nicaragüense se ha sido bloqueada por el montaje de un dispositivo represivo cuya efectividad es evidente, dado que tiene como contrapartida la desorganización de la población que mayoritariamente adversa a Ortega. La desobediencia civil es mínima, producto de la indisposición de las clases poseedoras a asumir una posición beligerante contra el orteguismo y la desorganización de los sectores populares que limita sus capacidades de actuar coordinadamente en acciones de esta naturaleza. Y por último la presión internacional camina a “paso de tortuga”, pues en este escenario se generan problemas que ponen en un segundo o tercer o cuarto plano la problemática nicaragüense, tal como es el caso del ataque que sufrieron las refinerías de Arabia Saudita. Todo ello hace que el empantanamiento continúe sin perspectivas de solución.

El Ejército, que podría ser parte de la solución, no da visos de querer involucrarse en aras de solucionar el problema y más bien parecen ser parte del problema. Al parecer el Estado Mayor está coludido con Ortega  en inversiones económicas. Las posibilidades de una rebelión en el Ejército pareciera que solo podría darse a partir del involucramiento de la oficialidad media en contra de sus generales. Lo que complica aún más el asunto.

2. ¿Son las Elecciones una solución?

Elecciones libres, justas y transparentes es la panacea que nos han servido en bandeja los principales dirigentes de la Alianza Cívica y de otras fuerzas políticas internas e inclusive de representantes de países que dicen apoyar la revolución democrática en Nicaragua

Sin embargo, la salida de elecciones libres, justas y transparentes requiere de las siguientes premisas: a) que la dictadura esté dispuesta a restaurar las libertades democráticas y levantar el estado de sitio de facto que impera en el país; b) que se realice una profunda reforma electoral, acompañada inevitablemente de reformas constitucionales; y c) que después de los abusos cometidos por la dictadura de abril a la fecha, los sectores populares se encaucen pacífica y ordenadamente en un proceso electoral.

De estas tres premisas solo la segunda parece ser viable y es lo que percibe la dictadura. A ésta le horroriza la idea de que con la restauración de las libertades democráticas se repitan, revigorizados por la experiencia y el avance organizativo, los sucesos de abril que pondrían en peligro extremo su existencia.

Para la dictadura solo son posible elecciones sin libertades democráticas, elecciones con estado de sitio de facto y, obviamente, esas elecciones no serían ni libres, ni justas, ni transparentes. Serían elecciones a la medida de la dictadura para preservar su poder.

3. ¿Es posible una intervención militar de USA?

Esta salida se ha venido trabajando como una de los posibles escenarios. Sin embargo, está debilitada por los siguientes factores:

Existen muchos frentes abiertos con los que está lidiando la administración norteamericana de turno: el problema de Venezuela; el Medio Oriente –que se acaba de calentar de manera significativa con el ataque de drones a las refinerías sauditas­–; la guerra comercial con China; los conflictos de intereses con Rusia, Turquía; las posibilidades del juicio político en contra del Presidente y el grado de polarización interna en USA me parece, limitan una acción armada, que implicaría algunos riesgos si hay resistencia de parte del Ejército, la Policía  y de los grupos paramilitares armados de Ortega. Sería otro frente a resolver acompañado del complicado y empantanado frente contra Venezuela. Por el momento creo que deberemos descartar esta posibilidad.

4. ¿Puede  recuperarse Ortega y ejercer nuevamente el control y la dirección del país?

Hay analistas políticos, como Edmundo Jarquín y otros, que dicen que esto es imposible y sostienen que Ortega está derrotado estratégicamente e incapacitado para restablecer sus alianzas. A mi parecer esta posición es errada y peligrosa, pues puede conducir a la pasividad y a la generación de errores en el accionar, dado que según este analista, hágase lo que se haga la victoria es nuestra.

Pero nada más alejado de la realidad. En efecto, Ortega se encuentra con una tremenda desventaja estratégica. Su pérdida de legitimidad a nivel nacional e internacional es casi absoluta. Su permanencia en el poder está fundamentado en la represión y las armas, en la pasividad de las fuerzas internacionales y en la  incapacidad de quienes le adversamos internamente para encontrar formas que burlen y desmonten el dispositivo represivo. Pero está jugando y aspira modificar la situación y vencer en definitiva.

Ortega apunta a recuperar legitimidad, mediante las elecciones con democracia restringida y reestablecer sus alianzas con el gran capital y otros sectores de la burguesía criolla, portarse como buen muchacho ante el poder del norte (USA) y hacer que el pueblo acepte su proyecto de dominio a través de la intervención de sus socios y el declive y la desmoralización de los sectores más combativos.

Ortega está jugando, no ha sido derrotado todavía y aspira a recuperarse.

5. ¡Organizarse para resistir y vencer!

Las condiciones son difíciles y presentadas esquemáticamente son las siguientes:
  • La revolución democrática está viva esperando el momento propicio para tomar el cielo por asalto.
  • Ortega ha estructurado un dispositivo represivo sólido que se sustenta fundamentalmente en la Policía y los paramilitares. Con ellos ha creado su propio ejército privado, sin menoscabo de que ello genere contradicciones internas en la institución policial.
  • Una parte importante del Estado Mayor del Ejército parece estar coludida con Ortega en actividades de corrupción y enriquecimiento ilícito, lo que dificulta la participación de esta institución en una salida a la crisis.
  • La presión internacional camina a paso de tortuga y las posibilidades de una intervención militar de USA son remotas.
  • Las elecciones tampoco presentan una salida a la crisis, pues Ortega no tiene capacidad para permitir elecciones libres, justas y transparentes. Sería como pedirle que se suicide. Las únicas elecciones posibles con Ortega en el poder son las elecciones bajo estado de sitio de facto, con su ejército paralelo de policías y paramilitares reprimiendo y controlando a la oposición.
  • Ortega sigue jugando y a pesar de su desventaja estratégica puede reacomodarse si logra ganar legitimidad aun con elecciones sin libertades democráticas, si recompone su alianza con el gran capital y otros sectores de la burguesía criolla, si se porta como buen muchacho ante los gringos y si diezma y desmoraliza los sectores de vanguardia de la rebelión democrática.
Ante esta situación, lo viable y posible es organizarse para resistir evitando que Ortega nos desmoralice y nos liquide; es decir, debemos organizarnos y luchar para mantener viva la llama de la rebelión. Es vital que el proceso organizativo genere protestas y movilizaciones relámpagos donde el aparato represivo es más vulnerables y jugar a ser nosotros quienes los desmoralicemos a ellos.

En estos momentos, la revolución democrática demanda organización, organización y más organización para resistir y vencer en una lucha prolongada. Debemos utilizar todos los resquicios y fisuras que presente el aparato represivo para golpear. En el peor de los casos, si Ortega logra organizar y participar en elecciones que obviamente no serían limpias, justas y transparentes, el inmenso repudio que ellas producirían generaría fisuras y resquicios que podríamos utilizar para fortalecer nuestra organización y proseguir la lucha que acabe con la dictadura.