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3.02.2011

El empleo y el crédito: primordial para la economía nicaragüense


Francisco Samper Blanco.
fsamperb@hotmail.com

EI subempleo en Nicaragua

De alzarse con la victoria electoral en noviembre del 2011 el candidato presidencial de la Unidad Nicara­güense por la Esperanza, Fabio Gadea Mantilla, el reto de especial relevancia que enfrentará para el desarro­llo social y económico de Nicaragua, es la promoción de empleo. En casi todas las encuestas de opinión, los nicaragüenses expresan que una de sus mayores pre­ocupaciones es disponer de un empleo que le permita tener un ingreso estable para hacer frente a las necesi­dades básicas de su hogar.
En verdad, el problema esencial de los nicaragüenses es el subempleo, es decir, un segmento importante de la población no cuenta con un ingreso mensual perma­nente que le posibilite satisfacer sus necesidades bási­cas. Así lo evidencia las estadísticas del Banco Central de Nicaragua (BCN), que en su informe anual 2009, señaló que el 38.8 por ciento de la población econó­micamente activa se encontraba en el subempleo, esto equivale a 886 mil nicaragüenses. El total de subem­pleados y desempleados en el 2009 se ubicó en 47 por ciento de la población económicamente activa, que co­rresponde a 1,073 millones de personas.
El propio Banco Central considera que los subemplea­dos “laboran menos de 40 horas a la semana con un empleo de baja calidad y remuneración, o devengando salarios inferiores al mínimo legal. Cabe señalar que los subempleados y ocupados a tiempo parcial se ca­racterizaron por no contar con protección de la segu­ridad social”.
Es oportuno mencionar que las personas subemplea­das y desempleadas al tener un ingreso irrisorio o no tenerlo del todo, se hunden fácilmente en la pobreza y extrema pobreza; No es la ayuda “asistencialista” y fugaz, la que facilita disminuir la pobreza sino un in­greso persistente y digno que le faculte a los ciudada­nos acceder a los productos de la canasta básica, entre ellos los servicios de educación y salud. Por tanto, es fundamental incrementar la oferta de empleo para consentir que la inmensa mayoría de los nicaragüenses cuenten con un ingreso estable que les permita superar la pobreza.
Para aumentar la oferta de empleo, o sea, generar más trabajo, se requiere acrecentar el nivel de la inversión privada –nacional y extranjera- y pública. Para expan­dir la inversión privada, especialmente la nacional, ya sea pequeña mediana o grande, se requiere de un ins­trumento vital: el financiamiento, es decir el crédito bancario o financiero, siendo prácticamente el único porque en nuestro país la Bolsa de Valores, otra op­ción para financiar la inversión, es significativamente incipiente.

Importancia de la tasa de interés
Precisamente, los economistas entendidos en la ma­teria, señalan que los países pobres que anhelan ele­var el crecimiento de la economía y el bienestar de su población deben de implementar una política de bajar o reducir la tasa de interés (ti) para permitir un crecimiento de la inversión real, lo que coadyuvará a acrecentar la producción, lo que a su vez impulsará el empleo, ingreso, consumo (C), ahorro (S), lo que finalmente redundará en un crecimiento económico. A esto los expertos lo denominan el círculo virtuoso del desarrollo y lo sintetiza de conformidad al siguiente flujo:

      ↓ % tasa interés           ↑inversión real            ↑producción                                 
      ↑ empleo                     ↑ ingreso                     ↑ C y S                   ↑ Crecimiento

No obstante, en Nicaragua, ese círculo se rompe en su primer eslabón, la tasa de interés, dado que en nuestro país es elevada y onerosa. Debemos de enfatizar que para incrementar la inversión se requiere de crédito y que el precio del crédito (el precio del dinero dicen los economistas), es precisamente la tasa de interés. Así como el pan, jabón, gasolina y cualquier otro producto tienen su precio en el mercado, el crédito también tie­ne su precio, la tasa de interés, es decir la cantidad de dinero que deberá de pagar el deudor por la obtención de un crédito o préstamo.
Efectivamente, según el reporte del Banco Central de Nicaragua, la tasa de interés ponderada mensual para los préstamos de largo plazo en córdobas corres­pondiente al mes de diciembre fue de 18.25% y en dólares fue de 10.06%, cifras que el Banco Central no incluye la ponderación de la tasa de interés de las tarjetas de crédito, lo que indica que las mismas son más altas.
Uno de los aspectos negativos que tiene nuestra sis­tema bancario y que influye directamente en las altas tasas de interés es su estructura oligopólica, es decir, la existencia de “unos poco vendedores de un mismo producto” (crédito) como lo define sintéticamente el Premio Nobel de Economía, el profesor Paul Samuel­son; en consecuencia, los bancos no compiten, se con­fabulan para fijar un precio (la tasa de interés) y con­trolan el mercado.

El banco estatal
En ese sentido, es imperativo promover la competen­cia, que permita abaratar el precio del crédito, o sea, la tasa de interés. Esto solo es posible mediante la consolidación de un banco estatal que compita abier­tamente con el sistema bancario privado, de tal forma, que la “rivalidad” entre el banco estatal y los bancos privados puedan generar una reducción de la tasa de interés para beneficiar a los consumidores del crédito, en otras palabras, se requiere promover el mercado y la competencia para que realmente funcione la “mano invisible” de Adam Smith y conlleve a atajar la “mano pachona” de los bancos privados.
En Nicaragua tenemos un banco estatal, Banco Produz­camos, pero por disposición de su propia ley constitu­tiva, es un banco de “segundo piso ”, lo que significa que no puede captar los depósitos del público, a pesar que este instrumento es la principal palanca para ob­tener recursos financieros baratos que permitiría pro­mover ampliamente el crédito. Banco Produzcamos se financia con recursos del presupuesto público y con préstamos internacionales para intermediar el crédito, los cuales son limitados ante las ingentes necesidades de los agentes económicos que están requiriendo in­vertir.
Sería tema de otro artículo explicar porqué este banco desde sus inicios no se normó en su ley creadora con­seguir depósitos del público, pero lo fundamental en estos momentos es reformar su ley con el propósito de que pueda captar dichos depósitos, al igual que lo hacen los bancos privados y lo hizo la banca estatal en décadas pasadas, tal como ocurrió con el Banco Nacio­nal y el Banco de Crédito Popular. En mayo del 2009 se reformó la ley creadora del Banco Produzcamos, no obstante fue insuficiente para permitir que el Banco capte los recursos pecuniarios de la población.
El Partido Acción Ciudadana (PAC) considera que el programa de gobierno del candidato presidencial de la Unidad Nicaragüense por la Esperanza (UNE), Fabio Gadea Mantilla deberá de incluir en su capítulo eco­nómico, la reforma a la Ley Creadora del Banco de Fomento a la Producción (Produzcamos) que le per­mita a esta institución no solo captar depósitos del pú­blico sino que también compita con la banca privada a fin de que coadyuve a la reducción de la tasa de interés como instrumento esencial para promover la inversión privada, lo que favorecerá la promoción del empleo.
El autor es economista y abogado
Directivo del Partido Acción Ciudadana (PAC)

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