Francisco Samper Blanco
La educación es el eje esencial que permite el desarrollo social y económico de una nación. Plutarco, historiador, filósofo y moralista de la antigua Grecia, escribió en su libro Ética que “la verdadera fuente y raíz de la honestidad y la virtud se encuentra en una buena educación”. Partiendo de este principio, consideramos de gran trascendencia para Nicaragua que se consagre una mayor cuantía de recursos financieros a la educación, especialmente al presupuesto del Ministerio de Educación, por su incidencia en el progreso del país.
La historia registra a Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888), maestro, escritor y político argentino, como uno de los ilustres personajes que impulsó la educación pública en su país, Argentina, para su desarrollo y esplendor. Siendo presidente de ese país (1868-1874), Sarmiento elevó la población escolar ( de 30 mil a 100 mil) mediante la creación de numerosas escuelas primarias, fundó en su período presidencial la Academias de Ciencias, la Universidad Nacional de San Juan, la Facultad de Físicas y Matemáticas, la Biblioteca Nacional de Maestros y el Observatorio Astronómico de Córdobas.
En Nicaragua, pareciera que nuestros gobernantes de ayer y de hoy dan las espaldas a esta insigne labor desarrollada por el maestro Sarmiento en el siglo XIX. La Comisión Económica para América Latina (CEPAL), adscrita a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), nos reafirma con evidencia empírica la vigencia de los postulados filosóficos de Plutarco y la labor desarrollada por Sarmiento. Efectivamente, un estudio de la CEPAL, realizado en el año 2000, estimó que se requiere como promedio regional (América Latina y el Caribe) un mínimo de 11 a 13 años de estudio formal para contar con buenas probabilidades de no caer o seguir en la pobreza, es decir, lograr rebasar el umbral de la pobreza. Es decir, es indispensable que los nicaragüenses tengan al menos el bachillerato para no caer en el infierno de la pobreza.
¿Que ha pasado en nuestro país? ¿Se ha enfatizado en el gasto del Ministerio de Educación? ¿Cuál ha sido la lógica del gasto presupuestario? Desafortunadamente, la lógica presupuestaria de los últimos veintes años es privilegiar el pago del servicio de la deuda pública y el “sobrante” es utilizado para financiar el gasto operativo del Estado y algunos que otros gastos sociales que no mejora la productividad de nuestro trabajadores y no reduce sustancialmente la pobreza.
Todos los gobiernos, incluyendo el actual, han negociado diferentes programas económicos-financieros con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en el que se centra especialmente en el cumplimiento de un bajo déficit fiscal y de obtener un alto ahorro corriente primario (es el resultado que se obtiene de restar los ingresos fiscales menos el gasto corriente ), con el propósito de tener un buen colchón de recursos financieros para pagar la amortización de la deuda pública externa e interna.
En realidad el presupuesto público no ha sido utilizado para apalancar y crear un entorno favorable para el desarrollo social y económico de la nación. Es decir, no se financia adecuadamente el gasto del Ministerio de Educación para permitir que nuestra mano de obra se tecnifique, ni se invierte lo suficiente en infraestructura que posibilite apoyar de forma apropiada a la economía y a la producción.
La lógica presupuestaria se ha limitado a financiar el funcionamiento operativo de las instituciones gubernamentales, es decir, costear los salarios, energía eléctrica, agua, telefonía, combustible y lubricantes de dichas instituciones, pagar el servicio de la deuda pública y sufragar un gasto social asistencialista que no tiene efectos favorables sobre la productividad y por supuesto sobre el empleo. Para reafirmar lo que estamos exponiendo, presentamos la siguiente gráfica, en la que comparamos el pago del servicio de la deuda pública externa e interna con el gasto del Ministerio de Educación a partir del año 2000, ambas cifras en millones de dólares corrientes. Aclaramos que el año 2010 es estimado por el Presupuesto General de la República y su reforma y el 2011 es lo estimado en el proyecto de Presupuesto General de la República 2011.
Fuente: Elaboración propia en base a las liquidaciones presupuestarias y el presupuesto 2010 y 2011.
De la gráfica anterior se infiere que el pago del servicio de la deuda pública siempre ha sido mayor que el gasto del Ministerio de Educación, Mined. Este comportamiento es una constante de los diferentes gobiernos, que han priorizado el pago del servicio de la deuda que cualquier otro crédito presupuestario, incluyendo el gasto del Mined. En la proyección del 2011 se abre aún más la diferencia entre el pago del servicio y el gasto del Mined en US$82.1 millones. Es Por eso, que el prestigioso economista nicaragüense, José Luis Medal, afirma que Nicaragua tiene 20 años de estar bajo el modelo neoliberal y no 16 años como afirma el actual gobierno. Tiene razón el economista, durante los últimos veinte años no se ha modificado la forma de administrar nuestra economía ni ha cambiado la lógica de gestionar el gasto público.
¿Por qué insistimos en incrementar el gasto del Ministerio de Educación?
Consideramos que es indispensable mejorar sensiblemente el gasto del Ministerio de Educación, como herramienta básica para que nuestros jóvenes puedan incorporarse al mundo laboral con adecuadas oportunidades que le permita obtener ingresos que le posibilite tener un digno nivel de vida.
Con bajos y precarios salarios, nuestra juventud solamente podrá heredar a sus futuras generaciones pobreza y miseria y de persistir esa situación, la pobreza se hereda de una generación a otra y los grupos o sectores sociales no mejoran sus condiciones sociales sino que conservan en completa inmovilidad en su escala social. Dicho de otra forma, nuestra niñez y juventud y sus generaciones venideras se mantendrán en el círculo infernal de la pobreza sino damos un golpe de timón, que consiste en brindarles oportunidades educativas.
Asimismo, la capacitación de nuestra juventud permitirá que Nicaragua se inserte en mejores condiciones y competitivas en el concierto de la globalización mundial. Una mano obra sin capacitación técnica las oportunidades de desarrollo y de inversiones con adecuados componentes tecnológicos continuarán siendo una quimera para Nicaragua y por ende nuestra economía seguirá creciendo a paso de tortuga. En ese sentido, urge también reorientar el contenido de la educación secundaria nicaragüense, es imperativo introducir a ese nivel educativo aspectos de aprendizaje técnico que les permita a los “chavalos” integrarse apropiadamente al campo laboral, en caso que estos no continúen con sus estudios universitarios
Nuestra propuesta
El suscrito, militante del Partido Acción Ciudadana (PAC), que pretende constituirse gobierno en el 2012, en el marco de una amplia coalición o alianza de consenso nacional, propone para incrementar el gasto del Ministerio de Educación básicamente un consenso nacional sobre la educación, basado esencialmente en una CONCERTACIÓN FISCAL, que permita implementar las medidas fiscales pertinentes para obtener el incremento de los recursos pecuniarios necesarios para financiar el gasto del Ministerio de Educación. La concertación fiscal debe de abarcar los siguientes aspectos:
Una concertación tributaria del gobierno central con los diferentes agentes económicos que permita elevar la actual carga tributaria para cerrar la brecha entre el ingreso y las necesidades del gasto público en el Ministerio de Educación. En ese sentido, debe de revisarse el impuesto sobre la renta o los ingresos en dos vías: a) las exenciones permanentes del impuesto sobre la renta que tienen algunos sectores económicos y b) Establecer impuestos progresivo sobre los ingresos que no afecten a los sectores medios y pobres de la población. El gobierno debe comprometerse a destinar al gasto del Ministerio de Educación los recursos tributarios adicionales que se obtengan a consecuencia de la aplicación de los impuestos.
Un compromiso del gobierno central de reorientar el gasto, lo que significa ajustar o reducir los egresos inocuos y superfluos de las instituciones gubernamentales y disminuir la abultada burocracia en algunas de las instituciones públicas.
Reformar la Ley No. 582, Ley General de Educación, para permitir que el 20 por ciento, como mínimo, de los ingresos tributarios sea destinado al gasto del Ministerio de Educación. Adicional al monto que genere el cálculo del 20 por ciento, serán los ingresos de la cooperación externa, préstamos y donaciones externas, los que se tendrán como fuentes de financiamiento suplementarias al presupuesto del Ministerio de Educación.
Priorizar el financiamiento del gasto de capital del Ministerio de Educación con préstamos externos, como una fuente necesaria para invertir en la infraestructura educativa y contener el deterioro y la caída del gasto real de capital. Es indispensable que en la política de inversión en el área educativa, el gobierno gestione ese tipo de recursos para el financiamiento de la misma, de tal manera que el gasto de capital del Ministerio de Educación deje de ser marginal y se convierta en una prioridad de política pública.
De llevar a cabo este programa de financiamiento al gasto del Ministerio de Educación, les diría a los gobernantes, parafraseando a un maestro de primaria del siglo XIX, que después de analizar el Método de la lectura gradual del insigne Sarmiento, expresó a ese autor lo siguiente: "Por estas medidas (“este libro” dice el original) le serán perdonados en la otra vida todas las penas del Purgatorio y le sobrarán seis años de indulgencia todavía".
El autor es economista, abogado y notario público.
Directivo del Partido Acción Ciudadana (PAC)
fsamperb@hotmail.com

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