Moisés Hassan
El pasado 25 de junio, Acción Ciudadana firmó, con
otras cuatro organizaciones políticas, el compromiso de luchar
conjuntamente, y por tanto tiempo como
se necesite, para alcanzar un objetivo estratégico: el de iniciar la
indetenible gestación de una Nicaragua digna, que en una batalla sin tregua
derrote a la ignorancia y la pobreza, y en la que la ciudadanía disfrute de un
pleno respeto a sus derechos naturales. Desde luego, el objetivo inmediato es
el de derrumbar el principal obstáculo
que actualmente se yergue en el camino hacia esa meta estratégica, esto
es, la inescrupulosa, amoral e inepta dictadura que encabezan Ortega y su
familia. Las demás organizaciones que también firmaron este compromiso son los
partidos Conservador, Liberal Independiente histórico, y Social Cristiano, y el
movimiento 3 Revoluciones.
Hay algunas características propias de esta alianza,
la Unidad Democrática, que es necesario destacar: en primer lugar, no es un
esfuerzo que concluya cuando en alguna próxima elección se depositen y cuenten
los votos, aún si los resultados fueran en principio satisfactorios; va mucho
más allá, antes lo dije. Luego, parte de que es necio permitir que las varias
ideologías erijan barreras artificiales entre quienes de verdad anhelen en
participar en esta lucha patriótica; por tanto es pluralista, condición que en
su composición interna practica el PAC. Enseguida, no existen en la Unidad organizaciones
que estén por encima de las demás y, menos aún, caricaturas de caudillo. Y, por
último, no hay en ella organizaciones cuyos dirigentes se hayan apropiado de
bienes estatales, enriquecido ilícitamente, o de cualquier otro manera lucrado
de oportunistas y corruptas componendas o colaboracionismo con el orteguismo.
Componendas que engendraron y luego fortalecieron a la criatura que, era
evidente desde 1990, fatalmente se convertiría en la oprobiosa dictadura
familiar que ahora nos oprime.
El PAC comparte con los demás miembros de la Unidad la
visión de que el logro del objetivo de corto plazo necesariamente pasa por una
lucha con amplia participación popular que logre imponer al régimen la
celebración de elecciones limpias, con todo lo que ello supone; mientras,
simultáneamente, se emprende el proceso de seleccionar los candidatos que nos
representarían en esos comicios, si es que, cuando el momento llegue, resulta
claro que no constituye zancudismo el participar en ellos. Y que, por tanto,
esta participación no pone en riesgo la credibilidad que deberíamos haber
ganado y tener en alto aprecio, ni destruya las esperanzas que se hayan
depositado en nosotros.
En lo que toca a la selección de candidatos, el PAC,
como la Unidad, cree en un cambio crucial: en ella debe haber un importantísimo
grado de participación popular; no se puede seguir permitiendo que caudillejos
de pacotilla sigan tomando las decisiones, continúen profundizando la
corrupción, y alegremente coloquen, en posiciones de mucha responsabilidad, a
individuos incapaces y arrastrados, que sólo daños pueden causar. Y han
causado. Por ello creemos en institucionalizar el mecanismo de las elecciones
primarias para hacer una escogencia cada vez más democrática de los candidatos
a puestos de elección popular.
Y, no menos importante que todo lo anterior: el PAC,
al igual que la Unidad en su conjunto, sostiene firmemente que ésta debe
permanecer abierta a todas aquellas personas y organizaciones que encuentren,
en los postulados precedentes, el reflejo de sus propios y auténticos
pensamientos y aspiraciones…
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