La participación del Partido de Acción
Ciudadana (PAC) en las elecciones del 2016 en nuestro país no escapa a la
controversia que rodea a este tema de trascendencia nacional, por cuanto es el
mecanismo democrático por excelencia practicado en todos aquellos países con
sistemas políticos respetuosos de la libertad y la democracia de sus pueblos.
El pueblo de Nicaragua, que a lo largo de su historia ha conocido de
tiranos y dictaduras que siempre le han sometido, robado, traicionado y
vendido, ahora en pleno siglo XXI enfrenta un capitulo mas de luto, dolor, y
sangre derramada de sus buenos hijos que luchan contra aquellos que repitiendo
el ciclo destructivo de nuestra historia pretenden entronizarse en el poder
siguiendo los mismos métodos de Pedrarias, los hermanos Contreras, Zelaya y
Somoza. Hasta el día de hoy, el régimen actual que gobierna nuestra Nicaragua
de manera corrupta, autoritaria, con políticas públicas equivocadas y con el
mayor desprecio hacia la participación del pueblo en aquellas decisiones de
carácter político que afectan su vida cotidiana, ha mantenido control absoluto
sobre la institución que regula, coordina, supervisa y controla el desarrollo
de elecciones transparentes y creíbles.
El control unipersonal y autoritario que el tirano Daniel Ortega ejerce
sobre la institución electoral a través de magistrados que responden a sus intereses antes que a la patria y al
pueblo, hacen imposible tener siquiera un mínimo de credibilidad en dicha
institución. Máxime, cuando esos mismos funcionarios públicos han avalado y
hasta justificado fraudes masivos en los procesos electorales recientes, tales
como los del 2008, 2011 y 2012. Ante esta atmósfera siniestra que hoy nos
envuelve a toda la población nicaragüenses, son muchas y variadas las voces,
que tal como el pentagrama suenan a distintas escalas y contrariadas notas
musicales.
Dentro del Partido de Acción
Ciudadana (PAC), en comunión con nuestro pueblo que es nuestra razón de existir
y nuestra principal preocupación se ha sometido a discusión y consideración de
sus miembros este asunto de vital
importancia. La mayoría de las voces coinciden en exigir condiciones a la
institución electoral para que se puedan desarrollar las elecciones en un
ambiente de confianza, credibilidad y transparencia. Que garanticen respetar la
voluntad del pueblo nicaragüense para elegir a sus máximas autoridades. Por
otro lado, otras voces aconsejan organizarnos y prepararnos a lo interno para
participar en la contienda electoral, claro está, como parte de una unidad
nacional de partidos, movimientos y toda clase de expresión política del pueblo
nicaragüense para llevar a cabo aquellos cambios que nuestro país necesita para
alcanzar el desarrollo inclusivo que nuestro pueblo humilde y trabajador
reclama y merece para vivir como siempre lo hemos anhelado y el pueblo lo ha
demostrado en su eterna lucha por alcanzar nuestros más antiguos sueños de
libertad y democracia.
Como parte de la cultura democrática que se vive y se practica dentro
del PAC, todas las voces con sus distintos tonos, colores y sabores son
escuchadas. Estas voces hablan de las ventajas del PAC como partido, tales como
trayectoria limpia a lo largo de su vida política. También se habla de sus
posturas valientes en defensa de la democracia, libertad y derechos del pueblo
nicaragüense cada vez que éstos se han visto amenazados durante los otros
gobiernos cuando estos incurrieron en prácticas poco democráticas y abusaban de
su poder político para robar o atropellar los bienes y derechos del pueblo
nicaragüense.
Por otro lado, son muchas las voces que hablan del principal atractivo
del Partido de Acción Ciudadana (PAC) ante nuestro pueblo. Siendo este la
solidez moral y ética de su fundador y su más alto dirigente quien goza de
excelente reputación dentro de la clase política nicaragüense por toda una
trayectoria de entrega sin reservas a la causa libertaria del pueblo
nicaragüense. En tiempos como los que hoy aquejan al pueblo y a la patria
nicaragüense, cuando son escasos los líderes con genuino
interés de servicio patriótico. Son figuras como la del Dr. Moisés Hassan, las
que el pueblo necesita para creer y confiar en un triunfo de la libertad sobre
la esclavitud, de la democracia sobre la tiranía, de la razón sobre oscuros
sentimientos y caprichos, del desarrollo sobre la miseria.
Sin embargo, por el momento la
llama del debate permanece encendida dentro de las filas de este partido. Ya
que aún no se ha tomado la última decisión. Sabemos que cuando llegue el
momento se tomará la decisión correcta para acompañar y defender al pueblo
nicaragüense de aquellos que desde hace 36 años, afirmando que eran su escudo,
se convirtió en su peor verdugo.
José María Ortega.
Lic. Ciencias Políticas
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