1. Características de la dictadura Ortega-Murillo
A partir del 2007 en que el FSLN y Daniel Ortega recuperan el poder por la vía electoral se vino instaurando una dictadura familiar que tiene, entre otras, las siguientes características:
a) Control absoluto de todos los poderes del Estado; b) confusión Estado-Partido y manejo arbitrario de las leyes según los intereses de la familia que detenta el poder y pretende detentarlo por siempre; c) control de la mayoría de los medios de comunicación radiales, escritos y televisivos; d) uso arbitrario de la cooperación venezolana y constitución de empresas a gran escala controladas por la familia gobernante que le ha permitido a ésta tener un poder económico de grandes proporciones en nuestro país.
La dictadura paulatinamente vino restringiendo las libertades democráticas mediante la aplicación despótica de las leyes, el control de los medios de comunicación y el uso de grupos de choque apoyados por la policía nacional, cuando el grupo gobernante lo consideraba conveniente. En nuestro país ha desaparecido por completo la libertad de organización, de movilización, y la libertad de elegir y ser electo. Esta situación ha conllevado a que se vinieran cometiendo de manera descarada y sistemática una serie de abusos y atropellos en contra de la dignidad ciudadana.
Un factor clave en el sustento de la dictadura era la existencia de una alianza con el gran capital nicaragüense (banqueros y una parte del sector agroexportador), estos últimos en aras de lograr jugosas ganancias permitieron y apoyaron el control absoluto de parte de la dictadura de todos los poderes del Estado, mediante una serie de arbitrariedades entre las que estaban incluidas fraudes electorales y el uso corrupto del aparato judicial para darle apariencia legal al desmontaje paulatino del débil Estado de Derecho que existía en Nicaragua.
Esta serie de abusos, atropellos y corrupción desmedida vinieron alimentando subrepticiamente. Un descontento generalizado que estalló en abril pasado dando lugar a ese formidable movimiento de lucha juvenil y popular que ha puesto en jaque a la dictadura Ortega-Murillo, sumergiéndola en una crisis que todavía no logra superar y que la tiene incapacitada para seguir gobernando a los nicaragüenses.
2. Causas de la Rebelión Juvenil y Popular que inicia con las Jornadas de Abril
¿Cuáles son las causas de fondo de semejante estallido social? ¿A qué obedece ese accionar masivo del pueblo nicaragüense en contra de la dictadura? Es necesario que estemos claros que las repudiadas reformas, que originaron el estallido social, solo fue la chispa que encendió la pradera. A nuestro parecer existen causas más profundas que venían actuando subrepticiamente hasta generar la explosión y desembocar en esa formidable movilización popular que exige y demanda la salida inmediata de Ortega y su esposa.
A nuestro parecer son cuatro las causas fundamentales que generan la rebelión juvenil y popular:
En primer lugar, los abusos desmedidos de la dictadura en contra de la dignidad ciudadana. Entre ellos se pueden mencionar dos evidentes fraudes electorales, la permanente violación de la constitución, la destitución de los diputados del PLI que fueron electos por el voto popular, la imposición de la pareja, abandonando toda decencia y pudor, como fórmula de poder para garantizar la sucesión dinástica de una tiranía que buscaba como perpetuarse, el asesinato de activistas electorales en las zonas rurales, la matanza de campesinos alzados en armas, incluyendo niños y adolescentes, violando todas las normas legales que rigen el abordaje de problemas de esta naturaleza y muchos otros más abusos, que eran la expresión de los niveles de degradación en que habían venido cayendo los operadores políticos de la dictadura y que, poco a poco, habían venido creando un clima que, cada día que pasaba, se hacía más intolerable para quien tuviese la más mínima dignidad ciudadana.
En segundo lugar, la corrupción generalizada de todas las instancias de poder. La más relevante y abominable de todas ellas, la apropiación privada de la mayor parte de la cooperación venezolana (que ascendía a 4,000 millones de dólares) por la familia gobernante. Mediante el uso abusivo y corrupto de esos fondos que le pertenecían a la sociedad nicaragüense la familia gobernante adquirió bienes de diversa naturaleza que van desde canales de televisión, hoteles, distribuidora de energía eléctrica, control del suministro de hidrocarburos, entidades financieras (BANCORP), etc. Pero además los funcionarios del seguro social, siguiendo esa pauta, utilizaban abusivamente los fondos de las cotizaciones de varias generaciones de trabajadores para impulsar, en contubernio con testaferros o empresarios corruptos, proyectos de inversión sin el más mínimo riesgo. Una buena cantidad de estos proyectos fracasaron y sus pérdidas se cubrieron con los fondos de los pensionados sumergiendo en una grave crisis a esta institución. La corrupción del poder judicial se convirtió en una práctica generalizada. Las sentencias en donde estaban en juego asuntos políticos o grandes cantidades de dinero nada tenían que ver con el Estado de Derecho, o sea, con el uso debido de la jurisprudencia. Se imparte justicia según los intereses económicos y políticos de la familia gobernante y su camarilla más cercana.
En tercer lugar, está la causa más velada, la menos evidente y de la que menos se habla. Es el obsceno maridaje que se dio entre el Orteguismo y el gran capital, es decir, entre la dictadura y los grandes empresarios representados en el COSEP y los banqueros. Producto de este maridaje se concretaron cuantiosas exoneraciones (dinero que dejaba de ingresar al fisco), asignaciones fraudulentas de proyectos públicos a empresarios amigos, patente de corso a las empresas transnacionales para abusar de los consumidores (pagamos el minuto celular más caro del mundo), permitir a los bancos, microfinancieras y empresas comerciales operan con tasas de interés de usura en el otorgamiento de los créditos (tasas de interés de las tarjetas de crédito, tasas de interés de las microfinancieras y de las casas comerciales que oscilan entre el 60% y el 100% anual).
En cuarto lugar, la cínica e inescrupulosa entrega de nuestra soberanía nacional a un empresario aventurero de nacionalidad china. La Asamblea Nacional, instrumento jurídico de la pareja presidencial y producto de fraudes electorales aprobó con carácter de urgencia una oprobiosa ley que le otorgaba al empresario chino facultades para disponer, casi a su gusto y antojo del territorio nicaragüense, ante la promesa de la construcción de un canal interoceánico. La construcción del canal ha quedado en promesa, mientras el enajenamiento de nuestra soberanía sigue incólume al mantenerse la oprobiosa ley 840 que le da sustento.
La combinación de estos tres factores generaba y generan un aniquilamiento progresivo de la clase media con su respectiva pauperización, una brecha gigantesca entre el nivel de vida de los ricos y de los pobres y el aumento desmesurado de esos últimos y a una juventud carente de perspectivas. Las repudiadas reformas al INSS fue la chispa que encendió la pradera de un incendio que se mantiene incólume a pesar de los esfuerzos denodados y criminales de la dictadura por extinguirlo. Ellos crearon las condiciones de la rebelión popular que no cesará hasta que abandonen el poder, a partir de allí los nicaragüenses nos encargaremos de corregir los graves desmanes de los que hemos sido víctimas en estos últimos 11 años.
3. Las jornadas de lucha de la revolución democrática y sus enseñanzas.
Abril del 2018 marca un hito en la historia nicaragüense. Un estallido social sin precedentes dio origen a una insurrección cívica que ha estremecido los cimientos de la dictadura de la pareja Ortega-Murillo sumergiéndola en una crisis sin retorno hacia su desaparición. Centenares de miles de personas se movilizan en diversas expresiones de protestas de manera ininterrumpida por un lapso de tiempo que ya se acerca a los 4 meses.
Este vigoroso movimiento resquebrajó la alianza con el sector empresarial con la que se venía asentando la pareja dictatorial para realizar sus desmanes. De repente el gobierno se vio aislado, cuestionado globalmente y en crisis. Los insurrectos pasaron a controlar las calles, en algunos municipios a desalojar a los policías y a controlar amplios territorios del país. En el lapso de pocos días el movimiento social le había asestado un golpe contundente que hizo tambalear los cimientos totales de la dictadura. Sin embargo, la dictadura resistió y buscó afanosamente cómo ganar tiempo llamando a la realización de un diálogo. Por el otro, la revuelta popular se encontraba sin dirección, sin objetivos precisos y, en ese río revuelto, la Conferencia Episcopal se dispensó la capacidad de determinar la representación y dirección del poderoso movimiento de masas que se movilizaba por todo el país. A partir de ahí se conformó la Alianza Cívica como representantes en ese diálogo de los sectores en lucha. El evento se desarrolló como un diálogo de sordos entre los delegados del gobierno y los representantes designados por el CEN. A la postre el diálogo sirvió para que la dictadura ganara un tiempo precioso reagrupara sus fuerzas con la intención de golpear a la revolución democrática.
Mientras se desarrollaba el diálogo de sordos, la dictadura pudo organizar una fuerza de tarea compuesta por fanáticos y lúmpenes reclutados en los barrios, a los cuales proveyó armas de guerra. Con estas fuerzas de tarea, llamadas por el pueblo “caravanas de la muerte” impulsó “operaciones de limpieza” para desmontar los tranques. Las operaciones criminales implementadas por la dictadura hicieron posible que desaparecieran los mecanismos de presión más contundentes que hasta ese momento venían implementando los sectores populares en su lucha por restablecer la democracia en nuestro país. La dictadura, producto de la falta de un comando centralizado (dirección política), pudo aislar cada territorio donde florecían los tranques y golpearlo impunemente. El “éxito” de las “operaciones limpieza” ha generado un triunfalismo absurdo de la dictadura bicéfala, que parece no tomar en consideración que, a pesar de su “victoria” pírrica, está más aislada que nunca políticamente, tanto a nivel nacional como a nivel internacional, sumergiéndola en una crisis profunda de la que no logra salir a pesar de los desesperados e infructuosos intentos que realiza con su inservible aparato político nacional y su desprestigiada fuerza diplomática a nivel internacional.
Estas jornadas heroicas del pueblo nicaragüense que inician el 18 de abril y persisten hasta estos días generaron una serie de enseñanzas que es preciso sistematizar para las jornadas de lucha venideras. Entre esas enseñanzas podemos mencionar las siguientes:
Las luchas que iniciaron en abril se han destacado por su espontaneidad y la ausencia de una dirigencia política que garantice una coordinación y centralización de la lucha definiendo con claridad los objetivos estratégicos que se persiguen y los medios tácticos que se utilizan para tal fin. Si bien en los inicios la espontaneidad de la lucha puede haberse manifestado como una virtud en la medida que esta se intensifica y requiere de un abanico de formas de resistencia coordinadas entre sí para enfrentar la represión despiadada que impulsa la dictadura Ortega-Murillo, se expresa como una deficiencia que tiene que ser superada. Los golpes asestados por la dictadura al movimiento democrático han sido posibles gracias a la falta de coordinación de este último, lo que permitió a las fuerzas de represivas aislar y golpear los territorios donde realizaron las “operaciones limpieza”. En la situación actual, el amplio movimiento de masas que lucha por la democracia requiere, necesita de una dirección política que oriente efectivamente el desarrollo de las jornadas de lucha venideras en aras de lograr la victoria.
Un aspecto relevante y fundamental para que la lucha no avanzara significativamente fue la desorganización en que se encontraban los sectores populares, principalmente en los barrios de Managua al momento del estallido social y que no ha podido solventarse hasta nuestros días. La “Articulación de movimientos sociales”, a través de Doña Chica Ramírez, hizo un llamado a la conformación de los Comités Azul y Blanco en los barrios estructurando tranques por doquier que hicieran la vida imposible a la dictadura y se constituyeran en un elemento esencial para el apoyo a los otros territorios en lucha que estaban siendo atacados sin piedad por las fuerzas paramilitares de la dictadura. Pero una estructura de organizaciones barriales y populares no puede hacerse de un día para otro. A pesar del eco que tuvo el llamado de Doña Chica haciendo que la población de varios barrios orientales intentara trancar la ciudad de Managua (tranque El Paraisito, tranque el Edén, y varios tranques en los barrios orientales) las fuerzas paramilitares de la dictadura que se habían estructurado y contaban con una estrategia clara agruparon sus fuerzas (con tácticas de operaciones limpieza) y a sangre y fuego lo impidieron imponiendo un terror indescriptible en esos territorios. Los sectores populares desprovistos de organización, de medios defensivos y de una táctica adecuada fueron incapaces de contrarrestar la ofensiva criminal de la dictadura lo que a la postre determinó la implementación exitosa de operaciones limpieza a lo largo y ancho de todo el territorio, con un elevado número de víctimas entre muertos, desaparecidos y encarcelados.
En un lapso de pocos días el movimiento social hizo tambalear los cimientos de la dictadura. Sin embargo, la dictadura resistió y buscó afanosamente como ganar tiempo llamando a la realización de un diálogo. Por el otro, la revuelta popular se encontraba sin dirección, sin objetivos precisos y, en ese rio revuelto, la conferencia episcopal se dispensó la capacidad de determinar la representación y dirección del poderoso movimiento de masas que se movilizaba por todo el país. De ahí se conformó la Alianza Cívica conformada por representantes de las cámaras empresariales, de instituciones vinculadas a ellas, dirigentes estudiantiles y representantes de algunas ONG. Esta nueva dirigencia, ni siquiera se planteó la posibilidad de llevar la lucha hacia el derrocamiento de la dictadura. Desde su conformación encasillaron la revuelta en un “movimiento cívico”, léase pacífico, el cual, a través del diálogo de sus representantes, o sea, de la alianza cívica, con el gobierno, encontraría una salida a la crisis. Hicieron del diálogo un fin en sí mismo, cuando debió ser utilizado como un elemento de apoyo a la lucha que se libraba en las calles y principalmente en los tranques, donde inevitablemente se libraría el desenlace de la lucha, tal como han demostrado los acontecimientos. Asimismo, se crearon tremendas expectativas sobre que el COSEP impulsaría un paro nacional indefinido que le daría el jaque mate a la dictadura. Dos crasos errores. El diálogo no fue nunca una solución, sino más bien un factor que le permitió a Ortega ganar tiempo, reagruparse y armar sus hordas de asesinos para golpear a la revolución democrática. Por otro lado, los antiguos aliados de la dictadura no se atrevieron a impulsar el paro nacional indefinido, limitándose a paros parciales que estuvieron lejos de poner en condiciones de muerte a la dictadura que resistía y se preparaba para contragolpear.
La organización de un paro nacional indefinido, inevitablemente tendrá que imponerse desde de abajo, con la movilización popular y no a partir de la endeble disposición de los empresarios para impulsar formas de lucha de esta naturaleza.
Las redes sociales se constituyeron en un instrumento clave para la lucha por la democracia. A través de ellas los nicaragüenses nos informábamos sobre como avanzaban los acontecimientos, cuáles eran las jornadas de lucha más importantes, se definía con claridad los enemigos y hasta los objetivos de la insurrección cívica. Las grandes marchas, la protesta generalizada, el levantamiento de los tranques, todo ello fue en gran medida producto de la intercomunicación de los luchadores a través de las redes sociales, principalmente Facebook y WhatsApp, aunque sin descartar Twitter y otras formas de integración y comunicación en redes. Este instrumento será clave para las jornadas venideras y es súper necesario que contemos con una estrategia que nos permita usarlas adecuadamente en función de nuestros objetivos políticos.
Esta institución ha negado su participación en la brutal represión contra el pueblo de Nicaragua. No obstante, es un secreto a voces que el Ejército ha brindado apoyo logístico a las fuerzas paramilitares y policiales (entrega de armas, trabajo de inteligencia) con el propósito de derrotar a los luchadores que defendían los tranques y barricadas. Es más, se sospecha que el Ejército proveyó militares, camuflados por policías y paramilitares, a las fuerzas orteguistas para reprimir a la población. Sin embargo, no se han decidido a prestar institucionalmente un apoyo abierto a Ortega, y en declaraciones públicas han expresado que su institución se mantiene al margen del conflicto político que embarga al país. Ello implica que existen diferencias dentro de la institución que pueden y deben ser aprovechadas por la revolución democrática. Existen intereses de esta institución que la hacen proclive a ponerse al lado de la revolución democrática, tales como intereses económicos corporativos que pueden ser afectados si mantienen su posición de apoyo velado a la dictadura, asimismo intereses que tienen que ver con su prestigio y con la permanencia en el tiempo de la institución. Hasta el momento, las fuerzas que adversamos a la dictadura no hemos implementado una política clara para atraerse un sector del ejercito a favor de la revolución democrática, haciéndose necesaria superar esta carencia, con una campaña abierta para que se involucre en el desarme de las fuerzas paramilitares, actualmente principal soporte de la dictadura Ortega-Murillo.
Los grandes ausentes de estas jornadas de lucha fueron los partidos políticos opositores que tuvieron que camuflarse ante el repudio de los luchadores. La mayoría de los partidos de oposición se han caracterizado por sus prácticas oportunistas y por utilizar la política en aras de escalar posiciones para ser usadas en su provecho personal. Los partidos políticos, unos por sus prácticas oportunistas y zancudas y otros por no estar a la altura de los acontecimientos, son los principales responsables de que el estallido social en que se ha visto envuelto el país y que tiene en crisis a la dictadura ortega-murillo, se haya encontrado y se encuentre a la fecha sin una clara dirección política capaz de conducir al pujante y vigoroso movimiento de masas hacia la victoria. Este es un elemento de la mayor importancia, pues el problema que se enfrenta y que debe dilucidarse en estas jornadas de lucha, la caída de la dictadura y la subsiguiente democratización del país, es eminentemente político. La revolución democrática requiere, exige, necesita, una dirección política para consumarse. En caso de que no se logre resolver este ingente problema las posibilidades de triunfo y avance de la misma se verán seriamente limitadas, sobre todo, tomando en cuenta, que la simple salida de Ortega y Murillo no basta, sino se desmantela a cabalidad el aparato orteguista que oprime, roba y asesina al pueblo nicaragüense.
Por tanto, es imperativo conformar un movimiento político acorde a las necesidades de la lucha democrática y que supere todos los vicios de los políticos oportunistas que caracterizan actualmente a la mayoría de los partidos políticos tradicionales existentes.
Los diferentes escenarios de lucha han permitido alcanzar algunos éxitos de suma importancia para la nación, entre los cuales es meritorio destacar:
- Rescate de la bandera nacional secuestrada por el partido de gobierno.
- Recuperación de las calles usurpadas por el partido de gobierno (Manifestaciones).
- Pérdida del miedo propagado por el partido de gobierno y sus organizaciones para partidarias.
- Despertar la conciencia ciudadana para restituir la dignidad y el decoro nacional.
- Estimular la unidad de todos los sectores sociales por la democratización, la paz y la justicia.
- Obligar al gobierno a convocar a un diálogo nacional para negociar el problema del poder.
- Despertar la conciencia internacional y con ello la solidaridad con el pueblo de Nicaragua.
- Surgimiento de iniciativas para constituir una nueva fuerza política emergente.
- Propiciar perspectivas para restablecer un modelo político democrático, justo, incluyente y humano.
- Dejar plasmado en la historia una referencia moral y patriótica para las nuevas generaciones.
A nivel internacional es repudiada por la inmensa mayoría de los países del denominado hemisferio occidental, con senda condena de la Organización de Estados Americanos, que puede conducir a la aplicación de la Carta Interamericana; también condenado por el Congreso de EE.UU. lo que avizora mayores presiones diplomáticas, políticas y económicas. La Unión Europea también ha condenado el accionar represivo de la dictadura. La presión internacional se ha centrado en exigir al dictador a que anticipe las elecciones, cuestión que el dictador se ha negado rotundamente. El dictador en el plano internacional, solamente cuenta con el respaldo de Venezuela, Cuba y un tímido apoyo de Bolivia.
a) La ruta de la democratización del país.
La ruta que nuestro movimiento considera adecuada para el triunfo efectivo de la revolución democrática es la siguiente:
- Salida inmediata de la pareja Ortega-Murillo del gobierno nicaragüense. Esto solo podrá lograrse mediante la presión y movilización popular.
- Instauración de un gobierno provisional que sustituya al dictador y lleve a feliz término las acciones que requiere la revolución democrática para consolidarse.
- Disolución del aparato de poder orteguista (disolución de la AN, de la Corte Suprema de Justicia, del Poder electoral y otros poderes del Estado.
- Instauración de tribunales especiales que juzguen a los funcionarios orteguistas imputados por crímenes y corrupción.
- Convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente que redacte una nueva carta magna que recoja los anhelos democráticos del pueblo nicaragüense y se refunde el país cobijando con una institucionalidad democrática.
- Elecciones de nuevas autoridades nacionales, mediante comicios limpios y transparentes.
b) Unidad de todas las fuerzas que adversamos a la dictadura.
Nuestro movimiento debe propagandizar y agitar como política en este período la impostergable y necesaria Unidad total de las fuerzas que luchamos contra la dictadura. Urge la conformación de una Coordinadora Nacional de la Revolución Democrática que integre a todas las fuerzas que luchamos por la salida del poder de la pareja dictatorial. Esta coordinadora debe integrar tanto a los movimientos sociales, a las organizaciones políticas genuinamente opositoras y todos los organismos de la sociedad civil en un frente único cuyo fin inmediato es la salida inmediata de Ortega y Murillo del poder.
c) Conformar Comités de Resistencia Azul y blanco a lo largo y ancho de todo el territorio nacional.
Conformar Comités de Resistencia Azul y Blanco a nivel territorial (municipios, barrios e inclusive manzanas) y sectorial (gremios).A través de estos organismos se deben impulsar todas las acciones que requiere el triunfo de la revolución democrática en estas condiciones
d) Impulsar e insertarse en acciones por la libertad de reos políticos y desarme de grupo paramilitares.
Nuestro movimiento, de acuerdo a sus posibilidades, debe impulsar y participar en campañas por la libertad de los presos políticos y por el desarme de las fuerzas militares. Además, consideramos que estos son dos puntos claves para la unidad en la acción de todas las fuerzas que adversamos al régimen Ortega-Murillo.
e) Instar al Ejército a ponerse al lado de la revolución democrática desarmando a los paramilitares.
Impulsar de manera sistemática y persistente una campaña de propaganda y agitación instando al Ejército que cumpla con su responsabilidad constitucional de no permitir la existencia de grupos paramilitares y que es su deber desarmarlos.
f) Converger y unirse orgánicamente si es posible con organizaciones políticas afines.
Es vital que el movimiento crezca rápidamente. Este crecimiento no sólo puede darse por la vía de los organismos que formemos en los barrios, centros de trabajos y/o universidades, sino también a través de la unidad con fuerzas afines, que persiguen los mismos objetivos e impulsan formas de luchas similares a las nuestras.
Julio, 2019
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